¿Cómo respirar durante el ejercicio para mejorar tu economía de movimiento?

[vc_row][vc_column width=”2/12″][/vc_column][vc_column width=”9/12″][vc_column_text text_larger=”no”]Todo movimiento tiene un costo de energía.

Como la energía aeróbica viene del oxígeno, ese costo puede medirse en cuánto oxígeno necesitas para sostener un esfuerzo.

Esto se conoce como ‘economía’ del movimiento, y es clave para el rendimiento en deportes de resistencia como la maratón o el ciclismo: un menor costo te permite sostener el mismo esfuerzo por más tiempo.

Aunque muchos atletas buscan mejorar la economía con el entrenamiento físico, pocos consideran que la forma en que respiras también impacta la eficiencia con que usas tu energía.

¿Cómo respirar durante el ejercicio para reducir el costo de oxígeno de tus movimientos?

Veamos lo que dicen los estudios.

Respirar por la nariz: el estudio de Dallam con corredores adaptados a la respiración nasal.

Dallam estudió el efecto de respirar por la nariz en la economía de carrera (1).

Los corredores estaban previamente adaptados a respirar por la nariz durante el ejercicio. Cada participante hizo dos pruebas en una trotadora: una respirando por la nariz y otra por la boca, al correr al 85% de su capacidad máxima.

La respiración nasal redujo en un 22% la ventilación, es decir, la cantidad de aire que movilizaron por minuto, gracias a que el uso de la nariz los hizo respirar más lento.

El hallazgo clave fue que, al respirar por la nariz, el consumo de oxígeno del movimiento fue un 4% más bajo, sin afectar la intensidad del ejercicio. Esto indica una mejora real en la economía, probablemente como resultado de esa reducción del 22% en la ventilación.

Menos ventilación implica menos trabajo de los músculos respiratorios y, por lo tanto, menos costo de oxígeno para sostener el mismo esfuerzo externo: la disminución en la ventilación significó un ahorro de energía.

La magnitud de esa mejora es comparable a la que puedes lograr con el entrenamiento pliométrico (basado en movimientos explosivos), y refuerza la idea de que la forma de respirar puede mejorar tu rendimiento en los deportes de resistencia.

Respirar por la nariz mejora la economía de tu movimiento en esfuerzos sub-máximos.

Retenciones con aire: el estudio de Lavin con nadadores.

Lavin estudió el efecto de las retenciones de aire en la economía de carrera (2).

Los participantes eran personas activas, pero no nadadores competitivos, y fueron divididos en dos grupos:

  • Uno siguió un patrón de respiración libre acoplado al braceo (en promedio, 1 respiración cada 4 brazadas).
  • El otro siguió una frecuencia controlada (CFB), con retenciones de aire más largas (1 respiración cada 12 brazadas).

Ambos grupos entrenaron tres veces por semana durante cuatro semanas, y luego fueron evaluados al correr en una trotadora, con la respiración libre, a una intensidad sub-máxima.

El grupo con retenciones de aire más largas mostró una mejora significativa del 6% en la economía de carrera en la trotadora, mientras que el otro grupo mejoró solo un 3%, pero la mejora no fue estadísticamente significativa en este caso (Fig1).

Fig1. Mejora en la economía por cada grupo. La línea hacia abajo indica un menor consumo de oxígeno. La línea gruesa indica el promedio por grupo (n=8) (2).

Los autores atribuyen esta mejora a cambios producidos en los músculos mismos que realizan el movimiento, más que a una reducción del esfuerzo ventilatorio como en el estudio de Dallam.

Posiblemente se trate de una mejor distribución y uso de oxígeno a nivel celular, lo que permitió reducir el costo del movimiento al hacer más eficiente la producción de energía.

Por lo tanto, los entrenamientos con retenciones de aire también pueden mejorar la economía en esfuerzos sub-máximos, a través de un mecanismo distinto al de la respiración nasal.

Efecto complementario de la respiración nasal y las retenciones con aire.

Los estudios muestran que dos estrategias respiratorias distintas pueden mejorar la economía a través de mecanismos diferentes.

La respiración nasal mejoró la economía de carrera en un 4% por una reducción de la ventilación (1). Las retenciones con aire mostraron una mejora mayor, del 6%, por cambios a nivel muscular en el uso del oxígeno (2).

En el estudio de Lavin, las retenciones se incorporaron durante la natación, pero las ganancias fueron medidas al correr en la trotadora (2). Por eso, suponemos que la economía del nado mejoró en un porcentaje aún mayor al 6% registrado al correr, y este beneficio se trasladó solo en parte a la trotadra.

A diferencia de Dallam, Lavin no midió la ventilación durante la prueba en la trotadora, por lo que no descartamos que un cambio en el patrón de ventilación también haya contribuido al ahorro de energía.

Como los mecanismos son distintos, esto sugiere que ambas intervenciones son complementarias y que sus efectos pueden sumarse para favorecer tu rendimiento:

  • la respiración nasal reduce tu esfuerzo ventilatorio;
  • las retenciones mejoran la eficiencia de tus músculos para usar oxígeno al producir energía.

Combinar estas dos estrategias puede optimizar al máximo las ganancias en economía que son posibles al cambiar tu forma de respirar al hacer ejercicio.

Entrenar para hacer más con menos

Los deportes de resistencia no dependen solo de alcanzar una mayor intensidad, sino también de optimizar el uso de tus recursos.

En pruebas de larga duración, la economía de tu movimiento determina cuánta energía necesitas para un esfuerzo y cuánto tiempo puedes sostenerlo.

Tu forma de respirar puede ayudarte a reducir el costo de oxígeno del movimiento, ya sea al disminuir la ventilación o al mejorar el uso de oxígeno en tus músculos.

En el contexto adecuado, respirar por la nariz o retener el aire pueden ser herramientas que te permiten aumentar tu resistencia con efectos medibles en tu rendimiento.

Así podrás hacer más con menos, y llegar más rápido, más lejos.[/vc_column_text][vc_cta h2=”¿Quieres incorporar la respiración nasal y las retenciones con aire para mejorar tu economía?” h2_font_container=”tag:div|font_size:22|text_align:center|color:%23000000″ h2_google_fonts=”font_family:Roboto%20Slab%3A100%2C300%2Cregular%2C700|font_style:700%20bold%20regular%3A700%3Anormal” h4_font_container=”tag:h4|font_size:19|text_align:center|color:%23000000″ h4_google_fonts=”font_family:Roboto%3A100%2C100italic%2C300%2C300italic%2Cregular%2Citalic%2C500%2C500italic%2C700%2C700italic%2C900%2C900italic|font_style:700%20bold%20italic%3A700%3Aitalic” txt_align=”center” style=”custom” add_button=”bottom” btn_title=”Agendar mi sesión” btn_style=”3d” btn_shape=”round” btn_color=”danger” btn_align=”center” add_icon=”top” i_icon_fontawesome=”far fa-calendar-alt” i_color=”custom” i_css_animation=”none” css_animation=”none” use_custom_fonts_h2=”true” use_custom_fonts_h4=”true” css=”.vc_custom_1748556744002{border-top-width: 3px !important;border-right-width: 3px !important;border-bottom-width: 3px !important;border-left-width: 3px !important;padding-top: 20px !important;padding-right: 20px !important;padding-bottom: 20px !important;padding-left: 20px !important;border-radius: 2px !important;}” h2_el_class=”cta-header” el_class=”cta-box” i_custom_color=”#6d6d6d” custom_background=”#eaf2f8″ custom_text=”#000000″ btn_el_class=”cta-button” btn_link=”url:https%3A%2F%2Fcerebroymente.cl%2Frespiracion-rendimiento-deportivo%2F|title:contacto”]

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¿Respirar por la nariz para mejorar tu economía de movimiento, o por la boca para tu VO2máx?

[vc_row][vc_column width=”2/12″][/vc_column][vc_column width=”9/12″][vc_column_text text_larger=”no”]Tu forma de respirar puede ser clave para tu rendimiento deportivo.

Las técnicas de respiración no solo sirven para mantener la calma y la concentración: también influyen en cómo tu cuerpo usa el oxígeno para producir energía.

Dos de los factores clave que puedes mejorar con la respiración son la economía del movimiento (el costo de energía) y el VO2máx (tu capacidad máxima de usar oxígeno para producir energía).

Respirar por la nariz puede reducir el costo de oxígeno del ejercicio, algo crucial en los deportes de resistencia. Pero algunos creen que podría limitar el desarrollo del VO2máx, crucial en los deportes explosivos.

¿Tienes que elegir entonces entre economía y capacidad máxima? ¿Qué técnicas te permiten mejorar una y otra?

Veamos lo que dicen los estudios.

Respirar por la nariz para hacer más con menos.

Se ha vuelto popular la idea de respirar por la nariz al hacer ejercicio.

La respiración nasal mejora la absorción de oxígeno, ya que te hace respirar más lento, lo que da más tiempo a la difusión desde los pulmones. Además, también respiras más profundo, lo que lleva más aire a la parte baja de los pulmones, la que tiene mejor flujo sanguíneo.

Un estudio de Dallam en 2018 evaluó el consumo de oxígeno en corredores adaptados a la respiración nasal (1).

En un esfuerzo sub-máximo (85% de su capacidad), consumieron 4% menos oxígeno y redujeron la ventilación en un 22% al respirar por la nariz, en comparación con respirar por la boca (como un auto que consume menos bencina).

En ese sentido hay una ganancia en la ‘economía’ del movimiento, ya que disminuye el costo de oxígeno de un determinado esfuerzo.

Una de las razones de esta mejora es la reducción del esfuerzo muscular para respirar. Al necesitar menos ventilación (22%), los músculos respiratorios trabajan menos, lo que ahorra energía y oxígeno.

Un movimiento más económico significa sostener el ritmo por más tiempo, algo clave en los deportes de resistencia.

En resumen, respirar por la nariz hace que tu movimiento sea más económico, o sea que te permite hacer más con menos.

Sin embargo, para algunos, respirar por la nariz podría limitar el desarrollo de tu capacidad máxima (VO2máx), afectando tu rendimiento en el ejercicio de alta intensidad.

Antes de revisar esta crítica, veamos primero qué es el VO2máx y por qué es tan importante para tu rendimiento.

El VO2máx en el rendimiento deportivo y la salud.

‘VO2máx’ significa ‘consumo máximo de oxígeno’.

Es la velocidad máxima a la que puedes absorber, transportar y usar oxígeno para producir energía durante el ejercicio intenso. En otras palabras, es una medida de la potencia de tu motor aeróbico, el que usa oxígeno como combustible.

A mayor VO2máx, más oxígeno reciben tus músculos cuando lo necesitan.

¿Por qué podría importarte? El VO2máx refleja tu salud cardiovascular y tu capacidad de resistencia. Es uno de los principales factores que determinan tu rendimiento deportivo.

Además, el VO2máx es uno de los mejores predictores de longevidad. Incluso si no eres deportista, mejorarlo puede darte más energía, una recuperación más rápida y un cuerpo más resistente.

Recuerda que todo lo que haces necesita energía, y la mayor parte del tiempo esta energía viene del oxígeno.

¿Respirar por la nariz puede limitar tu VO2máx?

Hace poco, la respiración nasal recibió una crítica que generó harto ruido.

En un reconocido podcast dedicado a la salud, Brian Mackenzie, el auto-proclamado especialista en rendimiento humano, planteó que respirar solo por la nariz podría limitar tu VO2máx.

Su argumento es que respirar solo por la nariz te impide alcanzar las zonas de entrenamiento de alta intensidad necesarias para estimular el VO2máx. En particular, dejarías de exponerte a las frecuencias cardíacas cercanas al máximo, algo clave en muchos protocolos de entrenamiento de VO2máx.

Esto se basa en que, al aumentar la demanda de energía, el ejercicio de mayor intensidad produce una tendencia natural a respirar por la boca en vez de la nariz, para aumentar la ventilación y sostener el rendimiento.

Además, según Mackenzie, la falta de uso podría atrofiar los músculos respiratorios accesorios, los que no son necesarios para la respiración en reposo, pero sí participan de la ventilación en los esfuerzos máximos.

Para enfrentar esto, propone un “sistema de cambios”, como el de un auto: a medida que aumenta la intensidad, recomienda empezar a respirar por la boca y más rápido, para adaptarte a la mayor demanda de oxígeno (2).

En resumen, según Mackenzie, si bien respirar por la nariz puede mejorar tu economía, también podría limitar tu VO2máx si es que te impide acceder a los entrenamientos de alta intensidad.

¿Pero existe alguna forma de aumentar el VO2máx sin dejar de usar la nariz?

Aguantar el aire: cómo mejorar el VO2máx sin abrir la boca.

No solo respirar tiene un impacto en tu rendimiento, también dejar de hacerlo.

Las apneas dinámicas, donde aguantas el aire durante el ejercicio, pueden ser una herramienta potente para aumentar tu VO2máx, incluso sin entrenamientos de alta intensidad.

Una de estas técnicas es el Entrenamiento Intermitente Hipóxico-Hiperacápnico (IHHT), que usa las retenciones de aire para simular el entrenamiento en altura y activar algunas adaptaciones fisiológicas claves para el VO2máx, como:

  • Aumentar los glóbulos rojos que llevan oxígeno en la sangre.
  • Producir nuevas mitocondrias que usan el oxígeno para producir energía (y reciclar las defectuosas).

En un estudio de 2014, Zoretic aplicó el IHHT a un grupo de nadadores. Los hizo entrenar tres veces por semana a una intensidad moderada (60%), aguantando el aire tras la inhalación. Un grupo control hizo el mismo entrenamiento, pero sin aguantar la respiración (3).

Resultados: el grupo IHHT aumentó su hemoglobina en un 5.4% (indicador de un aumento del número de glóbulos rojos) y su VO2máx en un 10.8%, un tamaño de efecto bastante grande (Fig.1).

Variación en el VO2máx antes y después de la intervención con el entrenamiento hipercápcino hipóxico intermitente (IHHT)Fig. 1. VO2máx antes y después de la intervención. La línea superior muestra el grupo del IHHT (3).

Como dijimos, estas técnicas mejoran el VO2máx al aumentar tu capacidad de trasportar oxígeno (glóbulos rojos) y optimizar el uso del oxígeno en las células (mitocondrias). Por eso se dice que simulan el entrenamiento en altura, donde naturalmente hay menos oxígeno en el aire, el que lleva a adaptaciones del mismo tipo.

El estudio de Zoretic sugiere que las técnicas respiratorias pueden mejorar el VO2máx, incluso a una intensidad moderada, compatible con la respiración nasal.

Esto desafía la idea de que respirar por la nariz necesariamente limita el desarrollo aeróbico, como plantea Mackenzie.

¿Economía o VO2máx?

¿Existe entonces un dilema entre economía y VO2máx?

La clave está en adaptar las distintas herramientas a tus objetivos, tu nivel de entrenamiento y tu condición de salud.

Respirar por la nariz desarrolla la economía del movimiento y favorece la recuperación. Agregar IHHT al ejercicio moderado, o incluir sesiones más intensas, incluso respirando por la boca como plantea Mackenzie, te da el estímulo necesario para aumentar tu VO2máx.

Así podrás desarrollar economía y capacidad máxima al mismo tiempo, y, según tus objetivos, acentuar más uno u otro aspecto, por ejemplo si practicas un deporte que requiera más resistencia o más intensidad.

Respirar mejor no se trata de tomar partido ciego por un único método, sino de entender el fundamento de las técnicas y combinarlas de forma flexible para lograr tus objetivos.[/vc_column_text][vc_cta h2=”¿Quieres aprender a respirar mejor para lograr tus metas deportivas?” h2_font_container=”tag:div|font_size:24|text_align:center|color:%23000000″ h2_google_fonts=”font_family:Open%20Sans%3A300%2C300italic%2Cregular%2Citalic%2C600%2C600italic%2C700%2C700italic%2C800%2C800italic|font_style:700%20bold%20regular%3A700%3Anormal” h4_font_container=”tag:h4|font_size:19|text_align:center|color:%23000000″ h4_google_fonts=”font_family:Roboto%3A100%2C100italic%2C300%2C300italic%2Cregular%2Citalic%2C500%2C500italic%2C700%2C700italic%2C900%2C900italic|font_style:700%20bold%20italic%3A700%3Aitalic” txt_align=”center” style=”custom” add_button=”bottom” btn_title=”Quiero agendar mi sesión” btn_style=”3d” btn_shape=”round” btn_color=”danger” btn_align=”center” add_icon=”top” i_icon_fontawesome=”far fa-calendar-alt” i_color=”custom” i_css_animation=”none” css_animation=”none” use_custom_fonts_h2=”true” use_custom_fonts_h4=”true” css=”.vc_custom_1748556809961{border-top-width: 3px !important;border-right-width: 3px !important;border-bottom-width: 3px !important;border-left-width: 3px !important;padding-top: 20px !important;padding-right: 20px !important;padding-bottom: 20px !important;padding-left: 20px !important;border-radius: 2px !important;}” h2_el_class=”cta-header” el_class=”cta-box” i_custom_color=”#6d6d6d” custom_background=”#eaf2f8″ custom_text=”#000000″ btn_el_class=”cta-button” btn_link=”url:https%3A%2F%2Fcerebroymente.cl%2Frespiracion-rendimiento-deportivo%2F”]

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Cómo manejar el estrés con un simple cambio en tu respiración.

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Cuando el estrés se vuelve crónico, las personas se deprimen, se agotan y envejecen rápidamente (3, 4, 5).

Por otra parte, en la dosis adecuada, es parte de tu crecimiento personal y lo encuentras cuando sales de tu zona de comfort.

Te voy a mostrar un simple cambio en tu respiración que puede reducir tu tensión, aumentar tu energía y optimizar tu salud, para lograr esa medida justa del estrés bueno y evitar el estrés malo.

 

La respiración puede darte el control de tu propia biología.

Desde las células más simples a los organismo complejos, la energía vital se deriva de alguna forma de respiración.

Como seres humanos somos seres aéreos en ese sentido.

A través de ella, el oxígeno de la atmósfera es llevado al interior de nuestras células para producir energía.

Al respirar constantemente, olvidamos que lo hacemos y cedemos su control al automatismo biológico inconsciente que actúa aún mientras dormimos para asegurar esa función vital.

Pese a esto podemos respirar mal.

Algunos expertos diagnostican una epidemia mundial de respiración por la boca, corta y superficial, que aumenta la ansiedad y el estrés, entre otros problemas para la salud (6).

La misma pandemia de estrés puede haber influido en esto, ya que ese mismo patrón de respiración por la boca y el pecho, corto y rápido, se adopta naturalmente en ese estado (6).

En cambio, una respiración consciente te puede hacer lograr un control mental sobre la biología de tu sistema nervioso y la respuesta de estrés.

De esta manera te apropias de un proceso normalmente fuera de tu control. Esto disminuye la ansiedad y el estrés asociados a la incertidumbre sobre nuestras propias reacciones.

Además, al igual que otras técnicas de meditación, la consciencia de la respiración también te lleva al presente. Esto va contra la tendencia de la depresión al foco en el pasado y la de la ansiedad al foco en el futuro.

Una vez que ya eres consciente de ella, ahora necesitas darle alguna dirección asociada a tus objetivos.

Al tratarse de una tradición ancestral, para esto existen muchas técnicas de distinto tipo.

Por ejemplo, en el Yoga tienes toda la variedad de técnicas respiratorias agrupadas bajo el nombre de Pranayama (23). En occidente contemporáneo, tienes la respiración holotrópica, el método Wim Hof y el método Buteyko (24, 25, 6).

Seguramente también has escuchado hablar de la respiración cuadrada o la 4:7:8.

A futuro podremos entrar en más detalle en cada una de ellas si te interesan.

Por ahora veamos cómo un simple cambio en tu respiración cotidiana puede reducir el estrés malo y optimizar tu salud y rendimiento.

 

Cambia tu estilo de respiración en el día a día.

Cada día respiramos más de 20.000 veces en promedio, completando unos 7.5 millones de respiraciones por año (7).

Como es un proceso fundamental de nuestra biología, la forma de hacerlo puede tener un alto impacto en nuestro bienestar.

Sobre todo si consideramos el diagnóstico de la pandemia de una respiración mala para la salud.

Esto nos lleva a medir la importancia que puede tener un re-entrenamiento general de tu forma de respirar a diario.

Esta técnica básica es un buen punto de partida, ya que:

  • corrige la respiración por la boca, superficial y rápida que causa estrés y ansiedad;
  • es una buena base sobre la que se construyen muchas otras técnicas de respiración;
  • es compatible con la vida cotidiana y, en general, no tiene efectos adversos o contraindicaciones.

Para aplicar esta técnica, como dijimos, lo primero es tomar conciencia de tu respiración.

Ser consciente significa prestarle atención y conectarte con la sensación del recorrido del aire por tu sistema respiratorio.

Puedes sentir el movimiento interno que expande y contrae tus pulmones, sobre el que poco a poco irás ganando mayor control.

A través de nuestra voluntad, por la que nos apropiamos de nuestros pulmones, ahora necesitamos que nuestra respiración consciente también sea nasal, profunda y lenta.

 

1. Respira por la nariz.

Largos años de evolución esculpieron nuestra nariz para oler y respirar.

Ella tempera, humedece y filtra el aire que inspiramos.

Nos permite inhalar el óxido nítrico que se produce en los senos nasales.

El óxido nítrico es un gas que podemos absorber por la respiración y promueve la relajación de la musculatura lisa.

Esto dilata nuestros vasos sanguíneos (8), lo que puede disminuir la presión arterial, y relaja la tensión gastrointestinal (9), dos aspectos contrarios a la biología del estrés.

En cambio, respirar por la boca nos deshidrata, altera la regulación de nuestra temperatura y nos deja expuestos a patógenos y otras partículas del aire cuando no ha sido filtrado.

Esto puede comprometer nuestro sistema inmune y aumentar el riesgo de enfermar.

La boca también induce una respiración superficial que sobrecarga los músculos del cuello y el pecho que expanden la parte superior de la caja torácica al inspirar.

Esto puede provocar la sensación de dolor y fatiga en esa zona, como es común en los cuadros de estrés y ansiedad (10).

En contraste con la respiración bucal superficial, la respiración consciente y por la nariz también es profunda o ‘diafragmática’.

 

2. Respira profundo. 

Esta respiración es nuestra sabiduría natural o nuestro ‘instinto respiratorio’.

Puedes observar en la conducta de los niños que la respiración involucra originalmente el movimiento del abdomen.

La ventilación profunda se produce gracias a la contracción y relajación del diafragma, principal músculo de la respiración, que da su nombre a esta técnica.

Respiración diafragmática o profunda

El diafragma se ubica por debajo de las costillas. Está conectado a los pulmones por el ‘hilum pulmonar’ y los expande hacia abajo al contraerse, permitiendo llenarlos de aire a lo largo de toda su extensión.

La base de tus pulmones es más amplia que la parte superior, lo que se conoce como el ‘principio de base-apix’, por lo que tiene mayor capacidad de expansión. Además, concentra más vasos sanguíneos que las regiones superiores de los pulmones (12).

Gracias a eso, la respiración profunda ofrece una mayor superficie para el intercambio gaseoso y aumenta tu capacidad de absorber oxígeno, lo que optimiza la producción de energía celular.

Por su ubicación espacial, la respiración profunda también es beneficiosa para la salud gastro-intestinal que muchas veces se ve alterada en los cuadros de ansiedad o estrés.

El movimiento del diafragma masajea los órganos de la digestión, lo que puede aliviar el estreñimiento, favorece la digestión de los alimentos, libera tensiones en el intestino y mejora el flujo de sangre a la zona (13,14).

Una revisión de estudios científicos en 2019, encontró que la respiración profunda puede reducir el estrés biológico, disminuyendo la presión arterial, la frecuencia respiratoria y los niveles de la hormona cortisol, conocida como la hormona del estrés (15).

También reduce de forma significativa la sensación de estrés psicológico (16).

Entonces, la respiración profunda cuida tu salud digestiva, optimiza tu nivel de energía y disminuye el estrés.

Veamos ahora cómo el uso de la nariz y del diafragma contribuye a disminuir la frecuencia respiratoria y los beneficios que esto trae.

 

3. Respira lento.

Respiración en el yoga, Pranayama.

Según los yoguis, tenemos asignado un número limitado de respiraciones en la vida.

Cada respiración cuenta y la muerte llega una vez que hemos agotado ese número.

Normalmente respiramos entre 12 y 20 veces por minuto. En situaciones de estrés esto puede aumentar hasta 30 o 40 veces (17).

La respiración rápida crea las condiciones para una respiración excesiva o ’hiper-ventilación’ crónica que hace que perdamos más dióxido de carbono del necesario.

Esto afecta el trasporte de oxígeno a las células para la producción de energía (6).

Además, la hiperventilación hace que nuestros vasos sanguíneos se estrechen, lo que puede aumentar la presión arterial y disminuir el flujo de sangre al cerebro, afectando el rendimiento intelectual (6).

También contribuye al aumento en la presión arterial la aceleración del latido cardiaco, producto de la secreción de adrenalina durante la respuesta de estrés (18).

De forma crónica, esto puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares (19).

En cambio, la respiración lenta que recomiendan los yoguis disminuye la frecuencia cardíaca (20) y la presión arterial (21,22), por lo que puede ayudar a prevenir esos problemas de salud.

El ritmo de tu respiración le indica el ritmo a tu corazón.

 

Conclusión.

El estrés puede ser parte de tu crecimiento personal, pero cuando se vuelve  crónico o demasiado intenso, es un factor de riesgo para enfermedades físicas y problemas de salud mental.

Muchas técnicas de manejo permiten regular el estrés y te dan un control activo sobre tu sistema nervioso.

La sociedad contemporánea se ve afectada de una forma de respiración tóxica para la salud, que causa estrés y ansiedad en las personas.

Somos inconscientes de respirar cotidianamente por la boca, de forma superficial y rápida, lo que nos desconecta de nuestro instinto respiratorio.

De esa manera, a partir de tomar consciencia, podemos cambiar esa respiración dañina por una respiración nasal, profunda y lenta, una respiración que:

  • Disminuye la respuesta de estrés, promueve la relajación y te conecta con el presente;
  • Favorece el intercambio gaseoso y la absorción de oxígeno, lo que optimiza la producción de energía;
  • Cuida tu salud digestiva y cardio-vascular, que son afectadas por el estrés crónico;
  • Contribuye a aliviar la tensión y dolor en la parte alta del cuello, pecho y espalda.

Es sorprendente que un cambio tan simple pueda darte tantos resultados.[/vc_column_text][vc_column_text text_larger=”no”][WPSM_AC id=8106][/vc_column_text][vc_row_inner][vc_column_inner][vc_cta h2=”¿Quieres saber más de cómo usar la respiración para disminuir el estrés?” h2_font_container=”tag:h2|font_size:20|text_align:center|color:%23000000″ h2_google_fonts=”font_family:Roboto%20Slab%3A100%2C300%2Cregular%2C700|font_style:700%20bold%20regular%3A700%3Anormal” h4_font_container=”tag:h4|font_size:19|text_align:center|color:%23000000″ h4_google_fonts=”font_family:Roboto%3A100%2C100italic%2C300%2C300italic%2Cregular%2Citalic%2C500%2C500italic%2C700%2C700italic%2C900%2C900italic|font_style:700%20bold%20italic%3A700%3Aitalic” txt_align=”center” style=”custom” add_button=”bottom” btn_title=”Contacto” btn_style=”3d” btn_shape=”round” btn_color=”primary” btn_align=”center” add_icon=”top” i_icon_fontawesome=”far fa-calendar-alt” i_color=”custom” i_css_animation=”none” css_animation=”none” use_custom_fonts_h2=”true” use_custom_fonts_h4=”true” css=”.vc_custom_1710863417138{border-top-width: 3px !important;border-right-width: 3px !important;border-bottom-width: 3px !important;border-left-width: 3px !important;padding-top: 20px !important;padding-right: 20px !important;padding-bottom: 20px !important;padding-left: 20px !important;border-radius: 2px !important;}” h2_el_class=”cta-header” el_class=”cta-box” i_custom_color=”#6d6d6d” custom_background=”#eaf2f8″ custom_text=”#000000″ btn_el_class=”cta-button” btn_link=”url:https%3A%2F%2Fcerebroymente.cl%2Fcontacto%2F|title:contacto”]

Si necesitas manejar las crisis de pánico y la ansiedad en general.

O si quieres lograr conciliar más fácilmente el sueño.

Cuando consultes con Cristián podrás:

  • aplicar otras técnicas de respiración con distintos fines;
  • personalizar un plan con algunas de las 8 estrategias anti-estrés;
  • identificar y resolver las causas del estrés malo;
  • aumentar tu capacidad de tolerar estrés bueno.

Agenda una consulta inicial donde descubrirás como podemos ayudarte a lograr tus objetivos.

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Los cupos son limitados cada mes.

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